Me equivoqué de puerta
Me equivoqué de puerta,
y no fue culpa tuya,
tú estabas ahí radiante como
la flor en primavera.
Fue éste sueño vagabundo de
creerme poeta, le hice versos a la luna a la brisa que acarició tu cabello,
y te adore, como el indio adora
las estrellas.
Ay¡ que enamorado andaba por aquella época, cuando la mañana nacía más temprano y el rocio brillaba y titilaba como las luciernagas.
Y no había rosa en el campo que no fuera
a parar a tu balcón,
y no pasaba noche que estos ojos no miraran las estrellas.
Quería vivir en sus ojos, esconderme
en su pecho, ser un átomo y viajar en
su sangre caliente que corre por sus venas.
Pero se llegó la mañana gris donde la ventana quedó vacía sin ella,
Y se llenó el cielo de estrellas, el campo de rosas, y las gotas de rocio ya no titilaban como
luciérnagas,
Y llegó a mi vida la sombra del olvido,
y la ventana se llenó de musgo de hastío también se llenó de olvido.
Y murió en mi el poeta, mis últimos
versos murieron de viejos atados a los
cristales de aquella ventana abierta,
murieron la tarde aquella, que me equivoqué
de puerta.
©copyright.
Albaro Ballesteros.
Poeta colombiano.
D. R. A.
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