Tú mirada.
Diáfana es tu mirada cuando se cruza con la mía, y siento la energía de tus ojos en mis pupilas como la flecha que rompe el viento, o la luz que esclarece el día.
Y cuando te tocan mis manos se transforman en alas, y me vuelvo un ser alado con la magia de tus ojos.
Mis labios besan el aire impregnado de ti, y sienten el dulce aroma de las uvas de tus labios, y mis manos aladas se aferran a tu pecho, como la enredadera se aferra a las paredes de una casa vieja.
Como quisiera fundirme en el aire que respiras, y quedarme a vivir para siempre en tu pecho.
Sentir desde allí, el aroma de tus labios y la fragancia de tus senos.
Y tu voz.
¡Ay! De tu voz que adentra mis oidos como el cantar de un pájaro, o las notas envolventes de las sirenas en él mar.
Por piedad, sea mía, sea mia que yo seré tuyo nada más.
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Albaro Ballesteros.
Poeta colombiano.
D. R. A.
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